LLega el tiempo de las enfermedades para el trigo

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Informacion regional y resultados de la protección química. El reporte exclusivo de la Ing. Agr y Fitopatóloga, Margarita Sillón.

Dentro de los escalones necesarios para lograr rendimientos que conformen al productor se deben considerar cada vez más a las enfermedades, en la mayoría de los cultivos extensivos, y al manejo eficiente de éstas se llega necesariamente a través de dos puentes que son el conocimiento y la cuantificación.
El cultivo de trigo es, tal vez el primero donde se abordó esta problemática desde hace tiempo, y tanto productores como técnicos entendieron y aceptaron el uso de parámetros para medir el nivel de patologías a campo. Se ha avanzado mucho en la construcción de estos parámetros, siendo uno de los cultivos con mayor “historia” de determinación de umbrales, y sin embargo los investigadores seguimos recibiendo cada año consultas y casos donde el fungicida no logró los resultados esperados….se trata de nuevas razas de patógenos?; …se trata de problemas en los principios activos?… en algunos casos puede ser, pero en la mayoría se han detectado errores de manejo originados en una cuantificación nula o deficiente, que subestimó el nivel de enfermedades, o por aplicaciones muy tardías que pretendieron abarcar patógenos de características epidemiológicas diferentes, como son las manchas foliares y el golpe blanco, donde deben seguirse criterios patométricos distintos (Annone,J 2003).
Las evaluaciones periódicas de las enfermedades en el trigo permiten conocer el desarrollo de las epidemias, relacionar el progreso del patógeno con el estado fenológico de la planta, y a través de la cuantificación ayudar a tomar decisiones para su control dependiendo del momento mencionado.
Trabajos de investigadores de la UBA (Miralles Daniel) indican que, en general, el período que vá desde inicio de encañazón hasta floración, donde tallo y espiga crecen en forma conjunta y en intensa competencia, es crucial para la determinación del número de granos por unidad de área, por lo tanto el monitoreo de las enfermedades en este período no puede ser salteado o espaciado en el tiempo, y las decisiones de manejo no pueden ser dubitativas.
El cultivo de trigo en los últimos años puede ser afectado principalmente por la roya de la hoja, la roya amarilla o estriada, la Mancha Amarilla y la Septoriosis de la hoja. Pero también se presentan casos de roya del tallo y las nuevas manchas foliares, éstas últimas ocasionadas por patógenos que pueden sobrevivir en rastrojo. En cuanto a las enfermedades de espigas, sigue siendo el golpe blanco (Fusarium graminearum) la más importante, que se presenta regionalmente mucho más ligada a las condiciones ambientales imperantes.
Las royas son enfermedades endémicas en el área y su presencia es independiente del sistema de labranza utilizado o de las rotaciones ya que son patógenos biótrofos. Con bastante frecuencia ocurren pérdidas de resistencia, debido a la aparición de variantes en la población patógena para las cuales los cultivares no poseen genes de resistencia efectivos.
Cómo reconocer las royas
En el trigo se pueden presentar las tres royas:  roya del tallo o negra (Puccinia graminis), roya de la hoja (Puccinia triticina) y roya listada o amarilla (Puccinia striiformis). Se denominan así por las manchas rojo-amarillentas o negras o las listas (soros o pústulas de los hongos de las royas) que irrumpen a través de la epidermis de la planta. El tamaño y la coloración que rodea a las pústulas de la roya (tipo de infección) pueden variar con los diferentes cultivares. Algunas infecciones son sólo visibles como listas cloróticas o manchas necróticas marrones. El daño al trigo depende de su grado de crecimiento en relación con el desarrollo de la roya. Las epidemias que se dan antes o durante la floración son mas perjudiciales, aumentan la transpiración/respiración y disminuyen la fotosíntesis en sus huéspedes. Por sobre todas las cosas, las mismas reducen el vigor de la planta, el llenado de los granos perjudicando el rendimiento (Foto 1).
Manchas
Las enfermedades más importantes están relacionadas con la mancha amarilla, ocasionada por el hongo Dreschlera tritici que sobrevive en rastrojo y semillas, y la mancha foliar por Septoria. Estos hongos generan tejido necrótico en hojas, en el caso de mancha amarilla son lesiones chicas de tejido muerto, rodeadas en general por halos amarillentos, de allí el nombre. En el caso de Septoria tritici las lesiones foliares son grandes e irregulares y en el centro se pueden observar puntuaciones negras que son las estructuras del hongo (picnidios) por las cuales se dispersa. Durante la campaña 2018 se presentó también como problema Septoria nodorun, generando daño en los tallos de las plantas de trigo
Información regional a tener en cuenta
Los estudios regionales permitieron determinar que el aumento de las enfermedades foliares es sostenido y comportamientos muy distintos según las variedades, como puede observarse que es el resultado de los estudios epidemiológicos llevados adelante en conjunto con el equipo técnico de AFA Humboldt.
La problemática mas recientes y a tener en cuenta es la roya amarilla (RA), para la cual el 53% de las variedades utilizadas en la región llegaron con alta severidad en llenado de granos (Gráfico 1)
La protección foliar con fungicidas es la medida de manejo que se deberá utilizar durante el ciclo del cultivo en las variedades suceptibles a roya cuando el nivel de enfermedad y su progreso supere los niveles aceptables, que en el caso de roya amarilla son muy bajos (10% de incidencia) ya que es una enfermedad explosiva y que obliga a tomar decisiones rápidas de control. A modo de ejemplo se muestra como evolucionó la roya amarilla en los ensayos de manejo con fungicidas realizados en la región, aplicados en distintas etapas del ciclo del cultivo. Puede apreciarse que aquellas aplicaciones realizadas con bajo nivel de enfermedad resultaron mas eficientes en disminuir la tasa de incremento del patógeno.
Fuente: Nuestro agro